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Nuestra propuesta editorial

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ScienTech Reader es una editorial independiente especializada en literatura y ensayo de ciencia ficción.

Aunque existen muchas definiciones de ciencia ficción y propuestas temáticas a las que se cataloga dentro del género, en ScienTech Reader creemos que, más que un género, se trata de un modo de escritura que sabe utilizar las herramientas y técnicas de la narrativa para crear historias en las que la ciencia y la tecnología son tan esenciales como los personajes, la trama y el gozo de jugar con el lenguaje.

Para nosotros, la mejor ciencia ficción es aquella que se permite imaginar y especular —sin dejarse dominar por la fantasía— a través de narraciones que establecen un diálogo personal con el lector. 

Estamos convencidos de que la ciencia ficción es más que entretenimiento: es inspiración para científicos, ingenieros y personas creativas de toda índole; es exploración de mundos posibles e imposibles; es un vehículo para analizar el presente en perspectiva; es combustible que alimenta la llama de la innovación y el progreso.

Como apasionados de la ciencia ficción, sabemos que detrás de cada gran obra se halla un profundo entendimiento de la visión científica del mundo y la condición humana. Por ello, además de literatura, nuestro catálogo incluye ensayo para invitar a lectores, académicos y escritores a profundizar en temas científicos y filosóficos. Buscamos ofrecer fundamentos sólidos a aquellos que desean construir mundos ricos en detalles y verosimilitud.

Con ScienTech Reader, el poder de la ciencia y el encanto de la narrativa se unen para asegurar que el futuro de la literatura esté tan iluminado como las estrellas que adornan nuestros cielos.

Nuestro plan de acción:

La primera fase de nuestra misión editorial consiste en adquirir derechos de traducción y publicación para narrativa y ensayo de ciencia ficción. Queremos ofrecer a los lectores de habla hispana una colección de traducciones cuidadosas que buscan preservar el sentido y, dentro de lo humanamente posible, la calidad literaria de la obra original y la precisión de su contenido tecnocientífico.

Aunque sabemos que gran parte de nuestro público lector tiene competencias para leer en inglés, sabemos también que la ciencia ficción es exigente y su lectura presenta retos incluso para lectores con décadas de experiencia.

No hay nada como leer en tu lengua materna. Por eso, si eres un lector minucioso, queremos ahorrarte las constantes interrupciones a tu experiencia lectora para interrogar obras de consulta y descifrar referencias culturales, o si prefieres pasar a vuelo de pájaro esos pasajes escabrosos llenos de tecnicismos y frases idiomáticas oscuras para continuar inmerso en tu género favorito, queremos acompañarte para que no te quedes con la duda y puedas apreciar la historia con la debida profundidad.

Más adelante en nuestra trayectoria estaremos ofreciéndote obras de ciencia ficción traducidas de autores contemporáneos, aunque en lo que respecta al ensayo, desde ya estamos apostando por publicaciones recientes.

En una segunda fase, una vez que nos hayamos dado a conocer entre el público, lanzaremos convocatorias para obra inédita: cuento, novela y ensayo de ciencia ficción y divulgación de la ciencia.

Los dos habían comprado la Guía juvenil de nomenclatura recientemente, la cual señalaba que los nomencladores ya no utilizaban los términos Dios o nombre divino. Las ideas actuales sostenían que existía un universo léxico además de uno físico, y que juntar un objeto con un nombre compatible hacía que se realizaran los potenciales de ambas cosas. Tampoco existía un “nombre verdadero” para un objeto dado: dependiendo de su forma precisa, un cuerpo podía ser compatible con varios nombres, conocidos como “euónimos”, y a la inversa, un solo nombre podía tolerar variaciones significativas en la forma de un cuerpo, como lo había demostrado su muñeco andante. Cuando llegaron a la casa de Lionel, le prometieron a la cocinera que se presentarían para la cena en un rato más y se fueron al jardín trasero. Lionel había transformado el cobertizo de herramientas de su familia en un laboratorio que utilizaba para hacer experimentos. Aunque Robert solía visitarlo con frecuencia, recientemente Lionel había estado trabajando en un experimento que mantenía en secreto. Era solo hasta ahora que estaba listo para mostrarle a Robert sus resultados. Lionel entró primero y le pidió a Robert que esperara afuera; luego lo dejó entrar. Una larga repisa atiborrada de estantes con viales, botellas de vidrio verde con tapones y una variedad de rocas y especímenes minerales recorría todas las paredes del cobertizo. El apretado espacio estaba dominado por una mesa decorada con manchas y marcas de quemaduras, y sobre ella descansaba el aparato con que Lionel ejecutaba su último experimento: una cucurbitácea sujeta a una plataforma de modo que su parte inferior descansaba en un tazón lleno de agua, colocado a su vez en un tripié sobre una lámpara de aceite encendida. El tazón llevaba también sujeto un termómetro de mercurio. —Echa un ojo—dijo Lionel.
Muy simple fue mi explicación, y bastante plausible -¡como lo son la mayoría de las teorías equivocadas! Porque yo no había visto entonces el horror de las sombras. Y seguí conduciendo hacia la estación de Paddington, con la curiosa sensación de una calamidad inminente pesando sobre mí. Sólo cuando llegué a la puerta cerrada del vagón y me asomé, me di cuenta de que no estaba solo. Allí, en el asiento de enfrente, con las manos entrelazadas sobre la cabeza y los ojos fijos en los míos, había un marciano.